Archive for junio, 2012


Vesania

Si tuviera que pelear lo haría, incluso contra ti. Aun siendo consciente de que junto a ella eres la única persona a la que no puedo derrotar. Nunca decaerán mis fuerzas ni mis esperanzas sólo por precipitarse hacia mi una evidente e inevitable derrota.

Cada golpe, cada herida, cada hueso roto, hacen de mi una persona más fuerte. Cuando destroces todas y cada una de las partes de mi cuerpo… entonces… habré vencido a un Dios, porque ya no te quedará nada por romperme, ya no podrás provocarme más daño ni más dolor.

A partir de ese momento en el que me costará incluso respirar no tendré miedo a nada, porque nada peor que eso podrá pasarme y reiré a carcajadas, como el loco que a pesar de acariciar la muerte con los dedos sabe que ha hecho lo que su inestable cabeza le decía… como el loco que soy.

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Ocaso

Desde mi oscuro rincón atisbo los escollos de una sociedad decadente fundada bajo sus propias premisas de racionalidad incumplida. El mal de esa sociedad no sólo se encuentra en las acciones del que hace daño, se refleja en todos y cada uno de los actos que realizan sus dirigentes, cobardes y temerosos de perder su poder, rascándose la espalda entre ricos que se ofenden con tan sólo insinuarles su condición de bandidos.

He formado parte tanto como he renegado de un mundo en el que es más importante una imagen que la ética o la moral, un mundo de pocos beneficiados y muchos inadaptados. Donde la explotación de los débiles incrementa las riquezas de quienes les castigan, débiles que forman una base tan fuerte como desconocedora de su poder.

Nunca negaré la incorrección de muchos de mis actos y soportaré cualquier condena aplicable a ellos. Sin embargo, el paso del tiempo nos castiga a todos por igual y los encierros a los que me he visto sometido por defender las pocas cosas en las que he creído y proteger a la poca gente que ha fingido quererme, no hacen más que mellar mis castigadas espaldas.

Deidad

Para muchas personas he sido como el desastre que está por suceder, el miedo que nunca pensaron que podrían acumular, la pesadilla que ronda sus subconsciente sin piedad, el cazador que les acecha como presas condenadas… irreductible, inamovible, invencible, infalible.

No puedo decir que me enorgullezcan mis acciones, he cometido muchos errores y los seguiría cometiendo si no se hubiera cruzado en mi camino la única persona capaz de superarme. Conozco tu penitencia, comparto tu castigo y nunca me resignaré a creer en tu maldad. No, al menos, mientras tus actos posean una justificación que te niegas a otorgarles.

Noble, atento, leal, siempre guiando al perdido y levantando al caído. Sé que no deseas agradecimientos y no te los daremos, ni ella ni yo, pero aunque seas invulnerable protegeré tus pasos como tú has cuidado de los míos.

Exordio

No me vendáis la bondad de un Dios omnipotente que permite el hambre y la pobreza, no intentéis que confíe en la nobleza de las mismas personas a las que he visto ser rastreras e interesadas, desconozco el concepto de eso que llamáis suerte y aun así, no por ello lograréis que me rinda… que me humille… que me arrastre.

Soy un ganador irreductible al que vuestras mentiras hacen cada vez más fuerte e invulnerable, incapaz de doblegarme nunca por duros que sean vuestros golpes o alta la caída que me propiciéis.

No debo nada a nadie… YO soy mi propio Dios, YO marco mi camino, YO asumo mi destino… sin la ayuda de nadie, con el esfuerzo de mi dolorido e inquebrantable cuerpo y motivado por el único aliento de mis gritos vacíos.