Si tuviera que pelear lo haría, incluso contra ti. Aun siendo consciente de que junto a ella eres la única persona a la que no puedo derrotar. Nunca decaerán mis fuerzas ni mis esperanzas sólo por precipitarse hacia mi una evidente e inevitable derrota.

Cada golpe, cada herida, cada hueso roto, hacen de mi una persona más fuerte. Cuando destroces todas y cada una de las partes de mi cuerpo… entonces… habré vencido a un Dios, porque ya no te quedará nada por romperme, ya no podrás provocarme más daño ni más dolor.

A partir de ese momento en el que me costará incluso respirar no tendré miedo a nada, porque nada peor que eso podrá pasarme y reiré a carcajadas, como el loco que a pesar de acariciar la muerte con los dedos sabe que ha hecho lo que su inestable cabeza le decía… como el loco que soy.

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