Archive for septiembre, 2012


Entre Líneas Pendientes (L)

Desconozco si debería agradecer a cierto cabezón la posibilidad de esta entrada al igual que desconozco si debería reprocharle el contenido de otras… no haré ninguna de las dos cosas, lo primero no se me permitiría y lo segundo no está en mi naturaleza. Me limitaré a escribir algo que no me importa quien lea ni el sentido que le otorgue, su destino es claro e inconfundible… su destino eres tú.

De un tiempo a esta parte, han existido acontecimientos que me han hecho sentirme despreciado y cobarde, no tenía claro el motivo de una actitud de distancia que suponía provocarse por mi culpa… parece que leer correctamente entre líneas debe ser una de mis asignaturas pendientes.

Silencie mi boca junto al resto de mi ser para no crear posibles rechazos y heridas, no mías, sino ajenas que resultan mucho más dolorosas. Pude equivocarme, todo el mundo lo hace, pero no es eso lo que recorre mi mente sin parar sino la incertidumbre de que sea posible que nunca sepa ¿que habría pasado si cierta conversación hubiera sucedido un par de meses antes? o ¿si se hubiera atrevido cuando dudó? yo estaba dispuesto a arriesgar, siempre lo estuve y por eso me causa esa extraña e incómoda sensación el hecho de que… sabiendo leerme entre líneas prefiriera dejarlo pendiente.

Me siento culpable de que ciertos conflictos ajenos provocados por mi persona alteraran tu espacio en contra de mi voluntad, ¿por qué nadie me lo dijo? ¿nadie se dio cuenta de que estando a tan escasa distancia no quise forzar un encuentro? ¿nadie notó que sólo quería que dejara de llorar? estoy seguro de que mis formas fueran incorrectas pudiendo confundirme incluso a mi y… parece que leer entre líneas no es sólo mi asignatura pendiente.

Es ahora cuando el miedo (ese que algunos piensan que no conozco) bailotea burlón sobre mis hombros, causado por la extinción de algo que no quiero por falta de… no sé ¿reciprocidad?. Es al menos bonito pensar que no faltará un motivo de felicidad que ilumine tu bonito rostro tras el cual ocultas un interior mucho más hermoso mientras me conservo en la distancia procurando generar indiferencia ante la escasez o falta total de atención. Siempre me resultará peor un “adiós” que un “hasta luego” aunque no deje nunca de parecerme que… leyendo entre líneas, ambos dejan algo pendiente.

Quizás sea ahora cuando llega ese momento incomodo en que mis letras, aunque liberadoras, no caen en el saco que deberían y afectan en mayor o menor medida a algo que detesto alterar. Pediré perdón mientras me retiro en silencio recordando lo que intento pero no puedo olvidar y sonriendo por lo que tú si puedes. Sonríe… disfruta… y que no sea entre líneas pendientes.

[ Victorias: 0 — Derrotas: 1 x lección — Luchadas: todas ]

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Audacia

Nunca me he considerado un cobarde, el miedo o el temor son cosas que no van conmigo, mis hombros no saben agacharse al son de una amenaza. Eso es algo que me hace reflexionar sobre el riesgo ajeno, ese pequeño paso de más que alguien puede dar o no ante una situación convirtiéndola en peligrosa. Si eso te produce una sensación que desconoces, que te encoge el estomago, en definitiva… que no te gusta. ¿Cómo se asimila? ¿es miedo? ¿es respeto? ¿es el mismo temor de preocupación que puedes ver en la cara de esos dulces ojos que se encuentran a tu lado?

Ella me confirmó su evidente miedo tirando de mi brazo con más fuerza de la que nadie concedería a algo tan encantador y pequeño, obligándome a  irme sin decir adiós tras las lágrimas que escapaban de sus ojos. Supongo que eran lágrimas de pena por algo que yo considero perfecto pero a lo que ella no ve un final, no fui capaz de preguntárselo.

Yo por mi parte debo reconocer que me sorprendió una actitud que no sé si considerar valiente o temeraria ¿tan grande será el golpe como para no sentir el dolor de la caída? o ¿acaso acumulas un exceso de despreocupación?. Me limitaré a aplaudir y mantenerme expectante a la suficiente distancia como para intervenir si resulta necesario.

Y no es que mi vida este llena de anécdotas arriesgadas, peligros descabellados o un escalón disfrazado de abismo, simplemente es complicado, tanto como queramos hacerlo.

Siempre he pensado que depende de cada uno lo difíciles o distantes que se puedan encontrar nuestras metas. Todos sabemos que un pequeño paso es capaz de hacernos avanzar, sin embargo el hecho de darlo es posiblemente lo que nos produzca ese miedo, posiblemente a equivocarnos o a fallar, que impide que algunos se arriesguen y otros lo hagan en exceso.

Contienda

Quien lo iba a decir, acabar esos días en que todo debería ser risas y fiesta de una manera tan salvaje y grotesca. No es que lo buscásemos ni resultemos conflictivos, sencillamente nos gusta defender lo que consideramos nuestro, todo el mundo debería hacerlo. Si  otro perro viene a mear en nuestra esquina le damos la opción de pensárselo antes de mojar el suelo, a partir de ahí… depende de él si desea retirarse en calma o morder.

Nunca es agradable hacer algo que no quieres pero, seamos realistas, a todos nos gusta descargar adrenalina. Mi estado físico es el de siempre, pero… el tuyo… ¡el tuyo es increíble!… ¿cómo? ¿cuando? ¿qué has hecho?… me asustas. Algo tan pequeño deshaciéndose de cosas tan grandes con tiempo para preocuparse exhalando un “¿me necesitas?”. Verlos caer a tu paso sabiendo que el hecho de merecérselo te haga no mostrar el más mínimo ápice de piedad o al menos espero que sea eso y no que la hayas perdido. Lo sé, “la misma sensación de poder que de vergüenza”, yo también la noto ahora que lo dices.

No obstante el equilibrio es algo que se debe mantener, por las buenas o por las malas, si no podemos ser ángeles seguiremos siendo demonios y atentar contra las cosas bonitas que iluminan sin perturbar a nadie es motivo más que suficiente para acabar con una anécdota más que olvidar y un par de heridas que lo impidan. Al menos, cuando el infierno nos abra sus puertas, nos aseguraremos un lugar caliente donde pasar la eternidad.

Elixir

“Sí, quizás, esta noche lo  he notado, me vine abajo a pesar de tener todo a mi favor. La extraño y ella a mi no, es inevitable caer en el recuerdo de los momentos que me regalaba, sería más sencillo si en lugar de recordar sus momentos recordara tan solo su físico, su cara, sus ojos, no sé… aparta de mi esa botella, estoy hablando demasiado.”

“Si sé que sonríe el motivo me da igual. Soy egoísta como todos los humanos y preferiría que lo hiciera cerca por supuesto, pero que sonría es lo primero lo demás no importa y eso me incluye”

– Pero… ¿tú la quieres?

– Joder, eso es… esto… bueno, no lo sé… me encanta.

– Nunca creí que te vería dudar sobre algo así.

– Eso es porque con el resto conocía el claro NO de la respuesta.

– ¿Y que pasa con…?

– Nada, absolutamente nada.

– ¿Y por qué no te arriesgas? Sé que no es por miedo.

– Digamos que… por ella… es complicado.

– ¿Tan complicado como para…? En fin, ya sabes.

– Vámonos anda, nos esperan y necesito aire mientras nos mantenemos en silencio por el camino.

– ¿Le puedo…

– Ni se te ocurra.

– De acuerdo, discúlpame.

– Sabes que odio que me pidan perdón tanto como que me den las gracias… camina y calla.

– …

“Ya me conoces, ojalá supiera ser más claro, ojalá mis palabras llegasen a otros destinos, ojalá ella quisiera que lo hicieran, ojalá fuera sencillo”.

Y ojalá… esto que escribo fuera mio y no tuyo.