Desconozco si debería agradecer a cierto cabezón la posibilidad de esta entrada al igual que desconozco si debería reprocharle el contenido de otras… no haré ninguna de las dos cosas, lo primero no se me permitiría y lo segundo no está en mi naturaleza. Me limitaré a escribir algo que no me importa quien lea ni el sentido que le otorgue, su destino es claro e inconfundible… su destino eres tú.

De un tiempo a esta parte, han existido acontecimientos que me han hecho sentirme despreciado y cobarde, no tenía claro el motivo de una actitud de distancia que suponía provocarse por mi culpa… parece que leer correctamente entre líneas debe ser una de mis asignaturas pendientes.

Silencie mi boca junto al resto de mi ser para no crear posibles rechazos y heridas, no mías, sino ajenas que resultan mucho más dolorosas. Pude equivocarme, todo el mundo lo hace, pero no es eso lo que recorre mi mente sin parar sino la incertidumbre de que sea posible que nunca sepa ¿que habría pasado si cierta conversación hubiera sucedido un par de meses antes? o ¿si se hubiera atrevido cuando dudó? yo estaba dispuesto a arriesgar, siempre lo estuve y por eso me causa esa extraña e incómoda sensación el hecho de que… sabiendo leerme entre líneas prefiriera dejarlo pendiente.

Me siento culpable de que ciertos conflictos ajenos provocados por mi persona alteraran tu espacio en contra de mi voluntad, ¿por qué nadie me lo dijo? ¿nadie se dio cuenta de que estando a tan escasa distancia no quise forzar un encuentro? ¿nadie notó que sólo quería que dejara de llorar? estoy seguro de que mis formas fueran incorrectas pudiendo confundirme incluso a mi y… parece que leer entre líneas no es sólo mi asignatura pendiente.

Es ahora cuando el miedo (ese que algunos piensan que no conozco) bailotea burlón sobre mis hombros, causado por la extinción de algo que no quiero por falta de… no sé ¿reciprocidad?. Es al menos bonito pensar que no faltará un motivo de felicidad que ilumine tu bonito rostro tras el cual ocultas un interior mucho más hermoso mientras me conservo en la distancia procurando generar indiferencia ante la escasez o falta total de atención. Siempre me resultará peor un “adiós” que un “hasta luego” aunque no deje nunca de parecerme que… leyendo entre líneas, ambos dejan algo pendiente.

Quizás sea ahora cuando llega ese momento incomodo en que mis letras, aunque liberadoras, no caen en el saco que deberían y afectan en mayor o menor medida a algo que detesto alterar. Pediré perdón mientras me retiro en silencio recordando lo que intento pero no puedo olvidar y sonriendo por lo que tú si puedes. Sonríe… disfruta… y que no sea entre líneas pendientes.

[ Victorias: 0 — Derrotas: 1 x lección — Luchadas: todas ]

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