Archive for noviembre, 2012


Desidia (L)

La única vez que te vi viva aún me sonreías con la mirada y no hubo beso de ascensor aunque sí abrazo de despedida. No puedo evitarlo, mi mundo se confunde y me pregunta por ti; al explicarles mis motivos me miran, decepcionados, y me ofrecen argumentos de sus convicciones, todos equivocados y diferentes entre sí. Tal vez el equivocado sea yo y en realidad hubiera miles de razones y todas fueran mejores. Lo único que sé es que es mentira que sea capaz de hacer que me produzcas indiferencia, aunque al menos ya no te extraño tanto (o sí).

Si miro entre las sombras de esa cocina vacía tengo que fijarme varias veces para no imaginarte inquieta entre sus rincones, esta receta tiene demasiados ingredientes que nunca me han gustado. Observarte de reojo sin que te des cuenta para comprobar que todo está donde lo dejé la última vez, y que la historia del libro que llegamos a compartir una vez ya no sepa si debe suponer motivo de alegría o de qué. Habré descuidado mi disfraz pero conservo mi capa y la sonrisa de falsa superioridad, intactas pese a mojarse bajo la tormenta. Ya no se venden entradas de una función acabada. No queda una sola mirada fija sobre el chico de ojos tristes. Los músicos necesitan partituras para seguir tocando. Nadie viene a la actuación. Los aplausos están enlatados. Al payaso se le ha corrido el maquillaje. El espectáculo debe continuar.

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Detrimento

Sé que dueles, lo sé porque lo veo en unos ojos que ya no brillan y no pueden ni quieren dejar de autodestruirse. Lo sé porque se consumen sin lágrimas intentando disimular lo evidente de manera triste e inútil. Lo sé porque están llenos de dudas que nunca conocerás para no ver el daño que te haría preguntártelas aunque necesiten respuestas conocidas que estoy convencido de que sólo quieren oírte pronunciar. Lo sé porque sonríen noblemente al mostrarles a quien dedicas un tiempo que no quisiste invertir en ellos mientras noto como se retuerce un puñal en su pecho. Lo sé porque actúas como si no fueras consciente de lo que arrebataste, algo que ni siquiera eres tú y que te dedicaste a destruir ¿cómo es posible no verlo? Lo sé porque sé que era irremediable que les fallara la voluntad de intentar esquivarte. Lo sé porque sólo necesitan apoyo y una compañía que no tienen y yo no puedo darles. Lo sé porque te dedicas a perderlos. Lo sé porque no me miran para que no pueda evitar que se hagan daño. Lo sé porque les muestro tu indiferencia y tan sólo se desvían de dirección. Lo sé porque no lo merecen y aun así se les castiga. Lo sé porque no creo en tu cobardía ni en que seas capaz de no llegar a arrepentirte de ella. Lo sé porque me fascinó tu elegante personalidad y me decepcionó esa máscara tras la que te escondes para no hacerte daño refugiándote en la excusa de no querer hacérselo a los demás. Lo sé porque me engañas y te engañas siendo capaz de caer en el error de lograr que lleguen a dejar de mirarte. Lo sé porque aunque no lo creas conozco los dos lados de la moneda y te he visto desde escasos metros bailar con alguien que algún día descubrirás que es incapaz de hacerte olvidarlos. Lo sé porque por inverosímil que resulte estoy convencido de que verdaderamente han bajado a un infierno que no les corresponde en el que no les permitieron quedarse. Lo sé porque antes o después me leeréis ambos y ninguno me dirá nada sabiendo que no me equivoco. Lo sé porque nadie lo sabe ni le importa por mucho que te vea insistir en decir lo contrario. Lo sé todo porque mis ojos ven a través de esos ojos incluso cuando no hace mucho se cerraron sin querer volver a abrirse.

 Lo sé porque no me gusta lo que he escrito, la manera en que lo he escrito, el motivo por el que lo he escrito…

Es injusto que realmente acabes cargando con mis errores pero si debe ser así nos reuniremos allí antes o después, siempre a su debido tiempo.

Ódito

No hace mucho y de repente surgió la situación más inesperada que he vivido nunca, imagino que de la misma manera en que suelen surgir todas las cosas inesperadas.

Jamás habría podido imaginar que alguien tan completamente inofensivo sería capaz de dañar al mejor de esa forma, suerte o distracción supongo, todos sufrimos de alguna de ellas en ocasiones. Claro que, tampoco imaginaba que nadie podría ocupar de esa manera el alma y los pensamientos de quien es capaz de generar paz a todo lo que le rodea pareciendo tener cualquier situación bajo control aún cuando no sabe lo que hace.

Un ruido sordo, un golpe seco, un aparente momento de inconsciencia, un puñado de sangre y los peores minutos que se pueden pasar en una calle llena de nada. En ese minúsculo resumen se acumulan miles de emociones contenidas mientras la preocupada tensión hace imposible respirar y después… incredulidad ante lo imposible que resultaba lo que mis propios ojos mostraban, un derroche de fuerza capaz de superar las limitaciones humanas.

Me rondan miles de preguntas ante las revelaciones que obtenía durante el interminable camino en el que procuraba que unas piernas no se detuvieran ante el miedo de que los ojos que las acompañaban se cerraran para siempre sin remedio, sonsacando palabras de esas que no se quieren decir.

Dudo que nadie más conozca los motivos, la inocencia, la motivación desinteresada, la bondad de algunas acciones que parecían ocultar un trasfondo de interés ¿cómo es posible cambiar la seguridad por la incertidumbre ante una simple reacción ajena?. En realidad lo sé, lo entiendo y no puedo evitar compadecerme de una muerte en vida anunciada a gritos.

Nunca es tarde para ser un demonio, ni pronto para empezar a ganarse el cielo.