Archive for diciembre, 2012


Destrozado (L)

Soy lo suficientemente egoísta para haber deseado que los Mayas no se equivocaran y el fin del mundo no hubiera sido una fantasía. Un final que para mi sucedió igualmente en ese preciso instante en que comprendí que si todo hubiera acabado no habría sabido nada más de ti.

Con justificación o no (para ciertas cosas nunca las hay) he sido rastrero, cruel, despiadado, peligroso e incluso he caminado desafiante entre las llamas de un infierno que algún día gobernaré. Nada de eso me ha hecho sentir algo similar a lo que provocó un simple gesto que ahora trato inútilmente de olvidar en todo momento.

Cuando un inconsciente ángel se acerca a un demonio, sólo si es el mejor de los ángeles puede invertir el mal que voluntariamente o no lo corroe, pero debe desearlo lo suficiente para no ser arrastrado o apartarse antes de que le corrompa.

Este demonio ya no quiere un increíble ángel que lo salve… no quiere volver a ver una disculpa ante una ausencia injustificada… mi perdición está grabada a fuego y ningún ángel cambiará ya eso.

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Cobardía

Nunca me he asustado de nada ni nadie pero a veces infundo temor. Son los errores en mi forma de actuar los que hacen que, en ocasiones, algunas personas se confundan y se asusten sin motivo. Mi fuerza se basa en mi rabia, su rabia se forja con tu miedo y tu miedo lo genera el desconocimiento, como todos los miedos. Desearía que no formáramos los eslabones de esa cadena que puede tender a tensarse por mi, llamémoslo… indiscreción.

No rendirse nunca implica ir siempre hasta el final si deseas algo o te importa alguien, no detenerse jamás por mucho miedo o dudas que se tengan. Lamentablemente, sólo uno de los tres eslabones de nuestra cadena es lo suficientemente firme como para no romperse ni debilitarse, el único capaz de mirar a la cara de sus fantasmas y seguir caminando entre ellos como si no les temiera por mucho que deba evitar que no se note como tiemblan sus piernas.

Resulta cobarde ocultarse o no responder, así como lo resulta no atreverse a arriesgar ni a darlo todo. Es triste refugiarse en la seguridad de la cercanía o la verificabilidad para evitar la incertidumbre de algo que, ambos sabemos que deseas y podrás perder aunque no quieras… si tú puedes ser cobarde, yo también puedo.

Ser valiente no es carecer de miedos, sino tenerlos y enfrentarse a ellos.

Ajustes

Existen pocos tipos que puedan partirme la boca, menos aún que sean capaces de hacerlo después de tomarnos juntos la última ronda y antes de la próxima. Siempre respetaré un código de caballeros que me haga incapaz de rechazar una derrota segura frente a alguien invencible, sabiendo que luchará a mi lado cuando lo necesite y en mi contra siempre que lo merezca. Hacernos daño es algo que está en nuestra naturaleza, un daño que nos enseña a seguir adelante en este dichoso caos que supone una vida repleta de duras subidas y escasas bajadas. Nadie nos entenderá nunca, ni siquiera nosotros lo hacemos y no resulta necesario. La última vez que calculamos la cantidad que alcanzaban nuestras deudas lo hicimos como merece todo hombre que se precie de llamarse así, sin contemplaciones ante su rival, incluso cuando unas leves heridas que podrían ser mucho peores demuestren compasión, nunca mostrarán debilidad… sería humillante para ambos. No quiero soldados, siempre he preferido la disciplina del guerrero, la fuerza del campeón y la confianza de un loco que no teme a nada. Quizás no todo el mundo pueda entender el arte de defender lo que se quiere pero nunca un rival será más digno ni una batalla más noble.

Maldito demonio que no deja de perseguirnos en lugar de bailar a nuestro lado, siempre tras los de tu especie pero nunca junto a ellos.