Me he visto sorprendido muchas veces por charcos de lagrimas rojas que no brotan de unos ojos tristes sino heridos. He visto caer a los grandes y hacerse poderosos a los inútiles.

Es la injusticia de un mundo que confía en un Dios omnipotente y bondadoso al que yo sólo veo indiferente y despectivo.

Siempre existe quien no cesa en el empeño de cargar una cruz que pesa demasiado para sus nobles hombros… maldita sea una vida que resulta inútil sin la tuya.

Anuncios