Desde mi ajustada distancia pude verle solo, tranquilo y con su trago de veneno frente a él. Entonces, con la fidelidad de su inseparable mala suerte, sin búsqueda ni provocación alguna se le acercó desafiándole la peor de las compañías y como si del más indefenso de los niños se tratara le dedicó su reprimenda…

¿Te crees mejor que yo? ¿más listo? ¿más grande? ¿más fuerte? ¿más malo? ¿tu coche caro aparcado junto al mío en la puerta y haberte follado un par de putas más te hace mejor? o… ¿es sólo tu estupidez  la que no te permite ver que no vales una mierda?. Yo también sería mucho más feliz si fuese tan ignorante como tú. Y ahora, reviéntame la cara hasta que estés exhausto pero no olvides que cada uno de tus golpes reafirman mis palabras.

… que peligroso es para si mismo un hombre sin miedo ni esperanza.

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