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Destierro

Hace tiempo que no paso por este rincón que no es mio,
tanto tiempo como llevo evitando fantasmas pasados.
Los mismos fantasmas que asustaron a quien no debían,
los mismos que me impulsaron a hacer lo que no quería.

No dejaré de repetírmelo pese a mis malditos recuerdos

“Nunca intentes levantarte de la mano de alguien que te
aprecia tan poco como para empujarte hasta ver como te hundes”

Es difícil ser quien no quieres pero más aún ser lo que quieres.

Tanto tiempo sin reír entumece la sonrisa incluso del mejor payaso.
Me he cansado de todo y por inútil que resulte, ahora solo me tengo a mi.
Ya no tengo ni quiero tener a nadie cerca… no os necesito.

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Tocando fondo

Desde mi ajustada distancia pude verle solo, tranquilo y con su trago de veneno frente a él. Entonces, con la fidelidad de su inseparable mala suerte, sin búsqueda ni provocación alguna se le acercó desafiándole la peor de las compañías y como si del más indefenso de los niños se tratara le dedicó su reprimenda…

¿Te crees mejor que yo? ¿más listo? ¿más grande? ¿más fuerte? ¿más malo? ¿tu coche caro aparcado junto al mío en la puerta y haberte follado un par de putas más te hace mejor? o… ¿es sólo tu estupidez  la que no te permite ver que no vales una mierda?. Yo también sería mucho más feliz si fuese tan ignorante como tú. Y ahora, reviéntame la cara hasta que estés exhausto pero no olvides que cada uno de tus golpes reafirman mis palabras.

… que peligroso es para si mismo un hombre sin miedo ni esperanza.

Desplome (L)

A veces mi cabeza se desarma con la invasión de recuerdos que producen unas inmerecidas sensaciones a las que identificaría como sentimientos si fuera capaz de tenerlos. Cuando sucede, me limito a situarme frente a cualquier espejo que me recuerde lo que soy para sonreír desafiante mientras vuelvo a consumirme entre las llamas de mi cálido y cómodo infierno.

Confesiones (L)*

Confieso que… he aprendido…

… a bailar como si nadie me mirara.

… a levantarme y ganar tras morder la lona siendo el boxeador novato.

… a no justificar las marcas de mi espalda si preguntan por ellas.

… a crear sencillos juegos que no sabes resolver.

… a pelear solo contra el extirpado “cáncer” que me consumía.

… a resucitar contra mi voluntad.

… a no volver a bajar el escudo para que nadie tire a dar.

… a dejar de creer en lo que decían quienes desaparecen.

… a cambiar un guiño por una sonrisa descarada.

… a esquivar (de vez en cuando) sus besos.

… a usar casco al subir en moto.

… a recorrer la cuesta que nos separa.

… a empezar la partida y ganar hasta perder.

… a evitar que vuelvas a “jugar” en mi contra.

… a escribir sólo si me apetece… pese a mi tamaño.

… a despertar entre dos sonrisas que no me pertenecen.

… a no esperar oír esas tres letras que siempre te faltaron.

… a no verte, no leerte, no escucharte… no sentirte. Mientras te imagino sonriendo.

… a descuadrar mis redondeadas letras y largas parrafadas al menos una vez por año.

… a maltratar mis huesos ocupándome de todo lo que nadie quiere hacer.

… a ver que en tu mundo sobro por mucho que te necesite en el mío.

… a perderte aunque dijeras que no pasaría.

… a no desistir nunca.

… a que me duelas.

… a desaprender.

Y yo por mi parte. Confieso que… he aprendido…

… a robar las letras que tan férreamente escondes para mostrar el alma de la que reniegas a quien no lo merece.

Ignominia

Me he visto sorprendido muchas veces por charcos de lagrimas rojas que no brotan de unos ojos tristes sino heridos. He visto caer a los grandes y hacerse poderosos a los inútiles.

Es la injusticia de un mundo que confía en un Dios omnipotente y bondadoso al que yo sólo veo indiferente y despectivo.

Siempre existe quien no cesa en el empeño de cargar una cruz que pesa demasiado para sus nobles hombros… maldita sea una vida que resulta inútil sin la tuya.

Exhausto (L)

Y aún me preguntan con sorpresa por el motivo de abandonar una mala costumbre…

“Nunca he sentido igual una derrota
que cuando ella me dijo se acabó.
Nunca creí tener mi vida rota
ahora estoy solo y arrastro mi dolor.

Y mientras en la calle está lloviendo
una tormenta hay en mi corazón
dame otro vaso aún estoy sereno
quiero beber hasta perder el control.

Cuántas noches soñé que regresabas
y en mis brazos llorabas por tu error
luego un ruido del bar me despertaba
y el que lloraba entonces era yo.

Y mientras ella está con otro tipo
mis lágrimas se mezclan con alcohol
ella se fué porqué no me lo dijo
y siento que mi vida fracasó.

Y mientras en la calle está lloviendo
una tormenta hay en mi corazón
dame otro vaso aún estoy sereno
quiero beber hasta perder el control.”

 

… desconozco si existirá un motivo mejor.

 

Separación

Aún cuando desconoces hasta donde podrán llegar tus letras, es difícil escribir frente a la puerta de un pasaje sabiendo que no lo volverás a recorrer en sentido contrario y que si lo haces no será para recuperar lo que dejas atrás.

No olvidaré todo lo que me has dado, has sido un insuperable hermano durante tanto tiempo, ese ángel de la guarda que se auto-consideraba caído, la mejor parte de mi mismo… nunca pensé que llegaría el día en que sabría que no te volveré a ver. Siempre tan incansable y ahora tan destrozado, sólo me consuela la certeza de que no dejarás de luchar, no puedes, no sabes. Tu naturaleza te obliga a levantar la cabeza y continuar. El eterno dolor de tu inmerecida soledad y la falta de apoyo te hace digno de mi alabanza y admiración. He podido ver a través de tus ojos y escuchar a través de tus oídos, ahora entiendo esa coraza destrozada con la que te intentas volver a cubrir cuando lo único que la ha podido derribar te niega la oportunidad que mereces.

No voy a repetir lo que tantas veces he dicho ni me extenderé mucho más en una despedida que me veo obligado a hacer. Asumo con la impotencia que produce saber que siempre te deberé algo, por mucho que insistas en negarlo, que estoy condenado a ello… te debo la vida que me devolviste.

Agradezco tus regalos como bien sabes y me has escuchado susurrar mientras te mostraba mi espalda al marchar, no existe una sola persona con la que hubiera querido compartir esa última copa ni a la que hubiera suplicado ese último golpe.

Espalda

Adiós.

Destrozado (L)

Soy lo suficientemente egoísta para haber deseado que los Mayas no se equivocaran y el fin del mundo no hubiera sido una fantasía. Un final que para mi sucedió igualmente en ese preciso instante en que comprendí que si todo hubiera acabado no habría sabido nada más de ti.

Con justificación o no (para ciertas cosas nunca las hay) he sido rastrero, cruel, despiadado, peligroso e incluso he caminado desafiante entre las llamas de un infierno que algún día gobernaré. Nada de eso me ha hecho sentir algo similar a lo que provocó un simple gesto que ahora trato inútilmente de olvidar en todo momento.

Cuando un inconsciente ángel se acerca a un demonio, sólo si es el mejor de los ángeles puede invertir el mal que voluntariamente o no lo corroe, pero debe desearlo lo suficiente para no ser arrastrado o apartarse antes de que le corrompa.

Este demonio ya no quiere un increíble ángel que lo salve… no quiere volver a ver una disculpa ante una ausencia injustificada… mi perdición está grabada a fuego y ningún ángel cambiará ya eso.

Cobardía

Nunca me he asustado de nada ni nadie pero a veces infundo temor. Son los errores en mi forma de actuar los que hacen que, en ocasiones, algunas personas se confundan y se asusten sin motivo. Mi fuerza se basa en mi rabia, su rabia se forja con tu miedo y tu miedo lo genera el desconocimiento, como todos los miedos. Desearía que no formáramos los eslabones de esa cadena que puede tender a tensarse por mi, llamémoslo… indiscreción.

No rendirse nunca implica ir siempre hasta el final si deseas algo o te importa alguien, no detenerse jamás por mucho miedo o dudas que se tengan. Lamentablemente, sólo uno de los tres eslabones de nuestra cadena es lo suficientemente firme como para no romperse ni debilitarse, el único capaz de mirar a la cara de sus fantasmas y seguir caminando entre ellos como si no les temiera por mucho que deba evitar que no se note como tiemblan sus piernas.

Resulta cobarde ocultarse o no responder, así como lo resulta no atreverse a arriesgar ni a darlo todo. Es triste refugiarse en la seguridad de la cercanía o la verificabilidad para evitar la incertidumbre de algo que, ambos sabemos que deseas y podrás perder aunque no quieras… si tú puedes ser cobarde, yo también puedo.

Ser valiente no es carecer de miedos, sino tenerlos y enfrentarse a ellos.

Ajustes

Existen pocos tipos que puedan partirme la boca, menos aún que sean capaces de hacerlo después de tomarnos juntos la última ronda y antes de la próxima. Siempre respetaré un código de caballeros que me haga incapaz de rechazar una derrota segura frente a alguien invencible, sabiendo que luchará a mi lado cuando lo necesite y en mi contra siempre que lo merezca. Hacernos daño es algo que está en nuestra naturaleza, un daño que nos enseña a seguir adelante en este dichoso caos que supone una vida repleta de duras subidas y escasas bajadas. Nadie nos entenderá nunca, ni siquiera nosotros lo hacemos y no resulta necesario. La última vez que calculamos la cantidad que alcanzaban nuestras deudas lo hicimos como merece todo hombre que se precie de llamarse así, sin contemplaciones ante su rival, incluso cuando unas leves heridas que podrían ser mucho peores demuestren compasión, nunca mostrarán debilidad… sería humillante para ambos. No quiero soldados, siempre he preferido la disciplina del guerrero, la fuerza del campeón y la confianza de un loco que no teme a nada. Quizás no todo el mundo pueda entender el arte de defender lo que se quiere pero nunca un rival será más digno ni una batalla más noble.

Maldito demonio que no deja de perseguirnos en lugar de bailar a nuestro lado, siempre tras los de tu especie pero nunca junto a ellos.