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Desidia (L)

La única vez que te vi viva aún me sonreías con la mirada y no hubo beso de ascensor aunque sí abrazo de despedida. No puedo evitarlo, mi mundo se confunde y me pregunta por ti; al explicarles mis motivos me miran, decepcionados, y me ofrecen argumentos de sus convicciones, todos equivocados y diferentes entre sí. Tal vez el equivocado sea yo y en realidad hubiera miles de razones y todas fueran mejores. Lo único que sé es que es mentira que sea capaz de hacer que me produzcas indiferencia, aunque al menos ya no te extraño tanto (o sí).

Si miro entre las sombras de esa cocina vacía tengo que fijarme varias veces para no imaginarte inquieta entre sus rincones, esta receta tiene demasiados ingredientes que nunca me han gustado. Observarte de reojo sin que te des cuenta para comprobar que todo está donde lo dejé la última vez, y que la historia del libro que llegamos a compartir una vez ya no sepa si debe suponer motivo de alegría o de qué. Habré descuidado mi disfraz pero conservo mi capa y la sonrisa de falsa superioridad, intactas pese a mojarse bajo la tormenta. Ya no se venden entradas de una función acabada. No queda una sola mirada fija sobre el chico de ojos tristes. Los músicos necesitan partituras para seguir tocando. Nadie viene a la actuación. Los aplausos están enlatados. Al payaso se le ha corrido el maquillaje. El espectáculo debe continuar.

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Detrimento

Sé que dueles, lo sé porque lo veo en unos ojos que ya no brillan y no pueden ni quieren dejar de autodestruirse. Lo sé porque se consumen sin lágrimas intentando disimular lo evidente de manera triste e inútil. Lo sé porque están llenos de dudas que nunca conocerás para no ver el daño que te haría preguntártelas aunque necesiten respuestas conocidas que estoy convencido de que sólo quieren oírte pronunciar. Lo sé porque sonríen noblemente al mostrarles a quien dedicas un tiempo que no quisiste invertir en ellos mientras noto como se retuerce un puñal en su pecho. Lo sé porque actúas como si no fueras consciente de lo que arrebataste, algo que ni siquiera eres tú y que te dedicaste a destruir ¿cómo es posible no verlo? Lo sé porque sé que era irremediable que les fallara la voluntad de intentar esquivarte. Lo sé porque sólo necesitan apoyo y una compañía que no tienen y yo no puedo darles. Lo sé porque te dedicas a perderlos. Lo sé porque no me miran para que no pueda evitar que se hagan daño. Lo sé porque les muestro tu indiferencia y tan sólo se desvían de dirección. Lo sé porque no lo merecen y aun así se les castiga. Lo sé porque no creo en tu cobardía ni en que seas capaz de no llegar a arrepentirte de ella. Lo sé porque me fascinó tu elegante personalidad y me decepcionó esa máscara tras la que te escondes para no hacerte daño refugiándote en la excusa de no querer hacérselo a los demás. Lo sé porque me engañas y te engañas siendo capaz de caer en el error de lograr que lleguen a dejar de mirarte. Lo sé porque aunque no lo creas conozco los dos lados de la moneda y te he visto desde escasos metros bailar con alguien que algún día descubrirás que es incapaz de hacerte olvidarlos. Lo sé porque por inverosímil que resulte estoy convencido de que verdaderamente han bajado a un infierno que no les corresponde en el que no les permitieron quedarse. Lo sé porque antes o después me leeréis ambos y ninguno me dirá nada sabiendo que no me equivoco. Lo sé porque nadie lo sabe ni le importa por mucho que te vea insistir en decir lo contrario. Lo sé todo porque mis ojos ven a través de esos ojos incluso cuando no hace mucho se cerraron sin querer volver a abrirse.

 Lo sé porque no me gusta lo que he escrito, la manera en que lo he escrito, el motivo por el que lo he escrito…

Es injusto que realmente acabes cargando con mis errores pero si debe ser así nos reuniremos allí antes o después, siempre a su debido tiempo.

Ódito

No hace mucho y de repente surgió la situación más inesperada que he vivido nunca, imagino que de la misma manera en que suelen surgir todas las cosas inesperadas.

Jamás habría podido imaginar que alguien tan completamente inofensivo sería capaz de dañar al mejor de esa forma, suerte o distracción supongo, todos sufrimos de alguna de ellas en ocasiones. Claro que, tampoco imaginaba que nadie podría ocupar de esa manera el alma y los pensamientos de quien es capaz de generar paz a todo lo que le rodea pareciendo tener cualquier situación bajo control aún cuando no sabe lo que hace.

Un ruido sordo, un golpe seco, un aparente momento de inconsciencia, un puñado de sangre y los peores minutos que se pueden pasar en una calle llena de nada. En ese minúsculo resumen se acumulan miles de emociones contenidas mientras la preocupada tensión hace imposible respirar y después… incredulidad ante lo imposible que resultaba lo que mis propios ojos mostraban, un derroche de fuerza capaz de superar las limitaciones humanas.

Me rondan miles de preguntas ante las revelaciones que obtenía durante el interminable camino en el que procuraba que unas piernas no se detuvieran ante el miedo de que los ojos que las acompañaban se cerraran para siempre sin remedio, sonsacando palabras de esas que no se quieren decir.

Dudo que nadie más conozca los motivos, la inocencia, la motivación desinteresada, la bondad de algunas acciones que parecían ocultar un trasfondo de interés ¿cómo es posible cambiar la seguridad por la incertidumbre ante una simple reacción ajena?. En realidad lo sé, lo entiendo y no puedo evitar compadecerme de una muerte en vida anunciada a gritos.

Nunca es tarde para ser un demonio, ni pronto para empezar a ganarse el cielo.

Azar (L)

Levantar una mañana de Domingo con mil cosas que hacer y acabar al final de ella haciendo otras completamente opuestas y escribiendo en un blog ajeno… así de curiosa es la vida y sus inesperados giros.

Tan imprevisible que es capaz de cruzar o apartar de tu camino a personas que no esperabas o de hacer que un segundo se convierta en una historia interminable.

Hace tiempo concluí que hacer planes ante algo así es absurdo, es mejor dejar que todo fluya y ver donde desemboca la corriente. Si hace poco más de un año me hubieran preguntado “¿en que piensas invertir tu tiempo mañana?” mi respuesta no habría coincidido en nada con mi inversión final. De hecho, tenía un plan, un plan milimétrico y perfecto que nada podía alterar… o eso pensaba hasta que comprobé mi error.

Acertado o no ese cambio de inversión, nunca me arrepiento de lo que hago (si acaso de lo que dejo de hacer), digamos que es… “política de empresa”. Actuar en cada momento como se cree conveniente no da lugar a arrepentimientos (lo cual no implica aciertos). Siempre he pensado que lo importante no es acertar sino saber rectificar y para eso no es necesario ningún tipo de arrepentimiento, sólo ocasiones y voluntad.

Tampoco considero una derrota arriesgar y perder, tan solo una lección que no olvidar. Me parece mucho más triste no arriesgar, la carencia de concederse una oportunidad por miedo o indecisión sí me resulta una completa y decepcionante derrota.

Divagar mediante palabras sin aparente sentido (ni posiblemente de ningún tipo), así puede llegar a girarse una mañana de domingo con mil cosas por hacer.

 

[ Victorias: 0 — Derrotas: 1 x lección — Luchadas: todas ]

Celeridad

“Si corres y ganas eres un campeón pero si te sales y te matas sólo eres un loco con un volante”

Esta noche esa frase que me dijeron hace ya unos tres años no ha parado de rondar mi cabeza. Tan sólo unos milímetros pueden separar la gloria de que todo acabe. Es fácil volver a sentir la velocidad simplemente observando esos ojos hoy decepcionados y faltos de brillo, dispuestos a no dejar de acelerar con total indiferencia y desprecio por su propia vida.

Un muro que se aproxima, un par de futuros roces que verifican su extrema cercanía y un chirrido aterrador de cara a todos menos a quien se juega la vida en ello hacen que una simple curva pueda convertirse en un giro hacia el infierno.

– He temido por ti, no suelo hacerlo pero hoy sí.

– Deberías relajarte, tranquilo.

– ¿Tranquilo? ¿Acaso lo controlas? No me engañes, sé que no.

– No te engañaré, hoy no pero tampoco me preocupa… dejémoslo ahí.

– ¿Entonces?

– ¿Crees que acaso me importa? Si no tengo nada no puedo perderlo.

– A tus ojos les falta brillo y les sobra decepción ¿Me equivoco?

– No digas tonterías, nunca han brillado.

– ¿Las has visto…?

– Sí, feliz e hiriente, está bien así.

– ¿Seguro?

– Me marcho, ya nos veremos.

– Eso espero.

– Tampoco te lo puedo prometer, adiós.

– …

Conozco pocas cosas más peligrosas que un luchador carente de nada que perder, carente de fe… carente de alma. La falta de miedo le hace incontrolable.

Entre Líneas Pendientes (L)

Desconozco si debería agradecer a cierto cabezón la posibilidad de esta entrada al igual que desconozco si debería reprocharle el contenido de otras… no haré ninguna de las dos cosas, lo primero no se me permitiría y lo segundo no está en mi naturaleza. Me limitaré a escribir algo que no me importa quien lea ni el sentido que le otorgue, su destino es claro e inconfundible… su destino eres tú.

De un tiempo a esta parte, han existido acontecimientos que me han hecho sentirme despreciado y cobarde, no tenía claro el motivo de una actitud de distancia que suponía provocarse por mi culpa… parece que leer correctamente entre líneas debe ser una de mis asignaturas pendientes.

Silencie mi boca junto al resto de mi ser para no crear posibles rechazos y heridas, no mías, sino ajenas que resultan mucho más dolorosas. Pude equivocarme, todo el mundo lo hace, pero no es eso lo que recorre mi mente sin parar sino la incertidumbre de que sea posible que nunca sepa ¿que habría pasado si cierta conversación hubiera sucedido un par de meses antes? o ¿si se hubiera atrevido cuando dudó? yo estaba dispuesto a arriesgar, siempre lo estuve y por eso me causa esa extraña e incómoda sensación el hecho de que… sabiendo leerme entre líneas prefiriera dejarlo pendiente.

Me siento culpable de que ciertos conflictos ajenos provocados por mi persona alteraran tu espacio en contra de mi voluntad, ¿por qué nadie me lo dijo? ¿nadie se dio cuenta de que estando a tan escasa distancia no quise forzar un encuentro? ¿nadie notó que sólo quería que dejara de llorar? estoy seguro de que mis formas fueran incorrectas pudiendo confundirme incluso a mi y… parece que leer entre líneas no es sólo mi asignatura pendiente.

Es ahora cuando el miedo (ese que algunos piensan que no conozco) bailotea burlón sobre mis hombros, causado por la extinción de algo que no quiero por falta de… no sé ¿reciprocidad?. Es al menos bonito pensar que no faltará un motivo de felicidad que ilumine tu bonito rostro tras el cual ocultas un interior mucho más hermoso mientras me conservo en la distancia procurando generar indiferencia ante la escasez o falta total de atención. Siempre me resultará peor un “adiós” que un “hasta luego” aunque no deje nunca de parecerme que… leyendo entre líneas, ambos dejan algo pendiente.

Quizás sea ahora cuando llega ese momento incomodo en que mis letras, aunque liberadoras, no caen en el saco que deberían y afectan en mayor o menor medida a algo que detesto alterar. Pediré perdón mientras me retiro en silencio recordando lo que intento pero no puedo olvidar y sonriendo por lo que tú si puedes. Sonríe… disfruta… y que no sea entre líneas pendientes.

[ Victorias: 0 — Derrotas: 1 x lección — Luchadas: todas ]

Audacia

Nunca me he considerado un cobarde, el miedo o el temor son cosas que no van conmigo, mis hombros no saben agacharse al son de una amenaza. Eso es algo que me hace reflexionar sobre el riesgo ajeno, ese pequeño paso de más que alguien puede dar o no ante una situación convirtiéndola en peligrosa. Si eso te produce una sensación que desconoces, que te encoge el estomago, en definitiva… que no te gusta. ¿Cómo se asimila? ¿es miedo? ¿es respeto? ¿es el mismo temor de preocupación que puedes ver en la cara de esos dulces ojos que se encuentran a tu lado?

Ella me confirmó su evidente miedo tirando de mi brazo con más fuerza de la que nadie concedería a algo tan encantador y pequeño, obligándome a  irme sin decir adiós tras las lágrimas que escapaban de sus ojos. Supongo que eran lágrimas de pena por algo que yo considero perfecto pero a lo que ella no ve un final, no fui capaz de preguntárselo.

Yo por mi parte debo reconocer que me sorprendió una actitud que no sé si considerar valiente o temeraria ¿tan grande será el golpe como para no sentir el dolor de la caída? o ¿acaso acumulas un exceso de despreocupación?. Me limitaré a aplaudir y mantenerme expectante a la suficiente distancia como para intervenir si resulta necesario.

Y no es que mi vida este llena de anécdotas arriesgadas, peligros descabellados o un escalón disfrazado de abismo, simplemente es complicado, tanto como queramos hacerlo.

Siempre he pensado que depende de cada uno lo difíciles o distantes que se puedan encontrar nuestras metas. Todos sabemos que un pequeño paso es capaz de hacernos avanzar, sin embargo el hecho de darlo es posiblemente lo que nos produzca ese miedo, posiblemente a equivocarnos o a fallar, que impide que algunos se arriesguen y otros lo hagan en exceso.

Contienda

Quien lo iba a decir, acabar esos días en que todo debería ser risas y fiesta de una manera tan salvaje y grotesca. No es que lo buscásemos ni resultemos conflictivos, sencillamente nos gusta defender lo que consideramos nuestro, todo el mundo debería hacerlo. Si  otro perro viene a mear en nuestra esquina le damos la opción de pensárselo antes de mojar el suelo, a partir de ahí… depende de él si desea retirarse en calma o morder.

Nunca es agradable hacer algo que no quieres pero, seamos realistas, a todos nos gusta descargar adrenalina. Mi estado físico es el de siempre, pero… el tuyo… ¡el tuyo es increíble!… ¿cómo? ¿cuando? ¿qué has hecho?… me asustas. Algo tan pequeño deshaciéndose de cosas tan grandes con tiempo para preocuparse exhalando un “¿me necesitas?”. Verlos caer a tu paso sabiendo que el hecho de merecérselo te haga no mostrar el más mínimo ápice de piedad o al menos espero que sea eso y no que la hayas perdido. Lo sé, “la misma sensación de poder que de vergüenza”, yo también la noto ahora que lo dices.

No obstante el equilibrio es algo que se debe mantener, por las buenas o por las malas, si no podemos ser ángeles seguiremos siendo demonios y atentar contra las cosas bonitas que iluminan sin perturbar a nadie es motivo más que suficiente para acabar con una anécdota más que olvidar y un par de heridas que lo impidan. Al menos, cuando el infierno nos abra sus puertas, nos aseguraremos un lugar caliente donde pasar la eternidad.

Elixir

“Sí, quizás, esta noche lo  he notado, me vine abajo a pesar de tener todo a mi favor. La extraño y ella a mi no, es inevitable caer en el recuerdo de los momentos que me regalaba, sería más sencillo si en lugar de recordar sus momentos recordara tan solo su físico, su cara, sus ojos, no sé… aparta de mi esa botella, estoy hablando demasiado.”

“Si sé que sonríe el motivo me da igual. Soy egoísta como todos los humanos y preferiría que lo hiciera cerca por supuesto, pero que sonría es lo primero lo demás no importa y eso me incluye”

– Pero… ¿tú la quieres?

– Joder, eso es… esto… bueno, no lo sé… me encanta.

– Nunca creí que te vería dudar sobre algo así.

– Eso es porque con el resto conocía el claro NO de la respuesta.

– ¿Y que pasa con…?

– Nada, absolutamente nada.

– ¿Y por qué no te arriesgas? Sé que no es por miedo.

– Digamos que… por ella… es complicado.

– ¿Tan complicado como para…? En fin, ya sabes.

– Vámonos anda, nos esperan y necesito aire mientras nos mantenemos en silencio por el camino.

– ¿Le puedo…

– Ni se te ocurra.

– De acuerdo, discúlpame.

– Sabes que odio que me pidan perdón tanto como que me den las gracias… camina y calla.

– …

“Ya me conoces, ojalá supiera ser más claro, ojalá mis palabras llegasen a otros destinos, ojalá ella quisiera que lo hicieran, ojalá fuera sencillo”.

Y ojalá… esto que escribo fuera mio y no tuyo.

coMplacencia

Me apetece escribir una entrada soberbia, llena de orgullo y superioridad. De esas cuyas palabras se clavan al pasar los ojos por sus letras, no digo que pueda hacerlo, sólo digo que me apetece.

Soy orgulloso y descarado cuando la situación lo requiere y desconozco si este podría ser uno de esos casos pero lo que tengo claro es mi superioridad ante las situaciones de esta vida que me rodea.

¿Por qué? ¿acaso me creo un Dios? ¿acaso soy especial? Ni hablar creer en dioses no entra en mis planes y la gente especial no escribe sobre su entorno a estas horas de la noche… la gente especial controla su entorno durante todas y cada una de las horas del día. La superioridad de la que yo hablo se basa en una confianza indestructible, es imposible destruir algo que se ha creado a golpes ya que los golpes son los que destruyen las cosas y darle más sólo la fortalecería.

No soy capaz de distinguir la finalidad de esta entrada y eso posiblemente haga que resulte breve o incompleta, creo que sólo escribo porque alguien me ha despertado hoy el gusanillo de hacerlo. Alguien fuerte y seguramente admirable, una persona que sé que renacerá de sus cenizas cual ave fénix y a quien dedico este texto sin más intención que la de agradecerle los suyos.